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domingo, 9 de septiembre de 2012

Un plan para conquistar el mundo (musical) - El Observador

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+ Kristel Latecki - 08.09.2012, 06:00 hs - ACTUALIZADO 08:42 Texto: -A / A+

El mismo que descubrió a Justin Bieber en YouTube e hizo que sonara Call me maybe de Carly Rae Jepsen hasta en la sopa, ahora quiere  “hacer historia”.

Scooter Braun, manager de estos y otros artistas, acaba de incorporar a su sello SchoolBoy Records (parte de Universal Republic) a Psy, el rapero surcoreano que con su canción Gangnam Style superó en dos meses los límites del viral y fue la sorpresa de los MTV Video Music Awards del jueves pasado.

En YouTube –dónde más si no– Braun comunicó la alianza entre el empresario y la nueva estrella, “para hacer historia juntos. Para que sea el primer artista coreano en romper un récord en Estados Unidos”, afirmó.

En realidad, su video está rompiendo récords a diario. Superó las 110 millones de vistas en YouTube y desde fines de agosto está en el tope de la lista de más vistos. Abajo dejó a los propios Call me maybe y a Bieber. En iTunes figura en el puesto número 27 de la lista estadounidense de canciones, además de liderar la lista de videos musicales y el ranking Social 50 de Billboard.

Psy llegó a donde ningún artista de su país se había siquiera acercado.

Conquistar el mundo
Braun sabe definitivamente dónde encontrar talentos y cómo promocionarlos.

Luego de dar con un video de Bieber en YouTube, lo pulió hasta conseguir la estrella que es hoy. Pero antes de recurrir a un sello, produjo más videos  para demostrar los talentos de Bieber en los instrumentos y el baile. Recién cuando tuvo una audiencia atenta vendió su producto a Island Records, parte de la sombrilla de Universal.

Y lo mismo hizo con Repsen. Utilizando a Bieber como vocero, tuvo la idea de que el joven filmara un video junto a sus amigos famosos, como Selena Gómez, cantando Call me maybe. Con 49 millones de vistas fue un éxito viral y el mundo nunca más pudo deshacerse de la pegadiza canción de Repsen.

Ahora el próximo límite a superar es llevar al éxito a un artista de pop coreano. Y todo indica que lo logrará.

Un reportaje que le hizo la revista New Yorker parece anticiparse a esta arriesgada pero racional movida. “Mi truco es confiar en mi instinto”, dijo, “y cuando la gente dice que estoy loco, normalmente significa que estoy en buen camino”.

Sin embargo, su clave es simple. “Prefiero tener la ventaja de presentar un modelo de algo que ya funciona”, confesó. Y esto se aplica al caso de Psy.

Su canción Gangnam Style forma parte de su sexto disco, PSY6. Con 34 años y un arresto por tenencia de marihuana, el rapero no tiene demasiados puntos de conexión con las oleadas de pop coreano glam que vienen llegando desde su país de origen.

Si la norma es un pop edulcorado que busca la perfección tanto en sonido como imagen, Psy en Gangnam Style utiliza la parodia para criticar –en forma sumamente solapada–, la sociedad de consumo coreana (ver recuadro).

Braun brindó: “Por Psy, por Corea, por tirar abajo las barreras. Por el futuro”. Este es un plan que ya está en marcha.

Gangnam es el distrito más rico de Corea del Sur y acumula 7% del PBI. El video es una sátira sobre la zona y su estilo de vida aspiracional.

Es por eso que Psy toma sol en un parque infantil o va a un sauna con matones.

Más allá de su coreografía hilarante, el juego de opuestos y apariencias es su segunda lectura.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Esos "Baby Célebres" ya me parecían sospechosos - El Observador

Por Serrana Díaz @diserrana. Mucho más que al mismísimo parto, a la episiotomía o hasta la llegada de trillizos.  Mi mayor temor, una vez que me enteré que estaba embarazada, era que mi casa cayera bajo la dictadura de los canales de televisión para niños.

La sola idea de que el sonido predominante pasara a ser el producido por una pandilla de animalitos parlanchines con voz de chifle me crispaba los nervios.

Con cinco sobrinos sabía bien lo insoportables que podían ser los amiguitos multicolores que divagan en el jardín, el dinosaurio violeta con capacidades diferentes o la ratona con nombre de trapo de fregar.

Por eso, al momento de tener el test de embarazo en la mano, me alegré por lo que hasta entonces había sido un padecimiento: ¡No tenía cable!. Si bien mi zapping tenía solo cuatro canales, no corría peligro de estancarse en alguna señal con amiguitos capaces de perforar los tímpanos con sus agudos.

Sin embargo, había un peligro mucho peor que el monopolio de los canales infantiles del que ni siquiera me había percatado:  el efecto hipnótico y contagioso que producen los videos Baby Célebres en muchos papás. En los últimos meses  no pararon de recomendarme:  "Tenés que ponérselos a Leandro, son bárbaros", "A fulanito le re sirvieron, estimularon su desarrollo y hasta lo hicieron más atento”.

Yo no tenía otra que sonreírles con cara de poker o confesar (a quienes tenía más confianza) que esos videitos me parecían detestables. Pero no tenía ningún argumento sólido contra ellos.

Simplemente, no creía que por escuchar a Mozart en versión de supermercado y con unos muñecos de colores marca X, mi hijo pudiera aumentar su inteligencia. Prefería escuchar Mozart en versión pura y sin ninguna promesa.

Al menos tendría la certeza de que la íbamos a pasar mucho mejor. Claro que cada  vez que abría la boca para mostrar mi resistencia a los videitos me miraban como si estuviera loca.

Por suerte, la semana pasada, encontré algunos argumentos más sólidos, que me pueden servir para excusarme de no ponérselos a mi bebé, sin quedar como una desquiciada.

Resulta que hace tres años, en Estados Unidos, los abogados asesores de  Campaña para una Infancia sin anuncios, amenazaron a Walt Disney (que adquirió los derechos de las Babys Célebres) con presentar una demanda colectiva por prácticas engañosas a menos que la empresa aceptara rembolsar el monto gastado a todos los que hubieran comprado los videos desde 2004.  Y la empresa decidió acceder a los reembolsos.

El problema fue que Walt Disney - Baby Einstein comercializó estos videos afirmando  que sus videos eran  beneficiosos para el desarrollo de la primera infancia y de esta manera contradijo las recomendaciones de la Asociación de Pediatría de Estados Unidos, que desaconseja la exposición a la televisión a los niños menores de dos años.

A su vez,  una investigación realizada por especialistas del Instituto de Investigación Infantil de Seattle e investigadores de la Universidad de Washington, concluía que la televisión afecta al desarrollo lingüístico infantil.

Desde ahora cada vez que alguien me insista con estos videos, les voy a zampar estos estudios. Todo sea porque mi casa esté libre de música de supermercado que estoy segura afecta mi sistema nervioso central y el de mi pequeño.